Nos cepillamos los dientes dos veces al día. Vamos al dentista para hacernos revisiones. Tomamos vitamina D en invierno, magnesio por la noche o colágeno por la mañana. El autocuidado preventivo nunca había estado tan presente en nuestro día a día.
Sin embargo, hay un sistema de nuestro cuerpo al que rara vez prestamos atención, a pesar de que trabaja sin descanso: el sistema linfático. ♥
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Tu corazón tiene una bomba. El sistema linfático no.
El sistema linfático actúa como el servicio de limpieza interno de nuestro organismo. Se encarga de recoger el exceso de líquido, los productos de desecho y los restos celulares de los tejidos para ayudar a eliminarlos. Además, desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del sistema inmunitario.
A diferencia del corazón, el sistema linfático no cuenta con una bomba propia.
El corazón late unas 100.000 veces al día, impulsando la sangre por todo el cuerpo tanto si nos movemos como si no. La linfa, en cambio, depende de otros mecanismos para desplazarse: el movimiento de los músculos, la respiración y la presión natural ejercida sobre los tejidos.
En otras palabras: cuando nos movemos poco, la circulación linfática también se ralentiza.
¿Cómo cuidar el sistema linfático?
La buena noticia es que no hacen falta rutinas complicadas ni suplementos costosos. Pequeños hábitos cotidianos pueden contribuir al buen funcionamiento del sistema linfático.
1. Muévete con regularidad
Cada paso que damos activa la musculatura de las piernas, especialmente las pantorrillas y los muslos, ayudando a impulsar la linfa a través de los vasos linfáticos.
Por eso el movimiento es tan importante: nuestros músculos actúan como la bomba que el sistema linfático no tiene.
Caminar, nadar, montar en bicicleta o practicar yoga son excelentes opciones. Y aquí la constancia importa más que la intensidad. Incluso levantarte y caminar unos minutos cada hora puede marcar la diferencia si pasas mucho tiempo sentada.
2. Respira profundamente
Puede parecer algo muy sencillo, pero la respiración abdominal profunda genera cambios de presión en el tórax y el abdomen que ayudan a favorecer el movimiento de la linfa.
Dedicar unos minutos al día a respirar de forma consciente —por la mañana, antes de dormir o en momentos de estrés— puede convertirse en un hábito muy beneficioso. ♥
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3. Mantente bien hidratada
La linfa está compuesta principalmente por agua. Cuando el organismo está deshidratado, su circulación puede volverse más lenta.
Beber agua de forma regular a lo largo del día ayuda a mantener un adecuado equilibrio de líquidos. Tener siempre una botella cerca puede ser una forma sencilla de recordarlo.
4. Descubre el masaje linfático
El drenaje linfático manual es una técnica de masaje suave y especializada, realizada por profesionales formados específicamente en este ámbito.
Sigue la dirección natural del flujo linfático y muchas personas lo encuentran especialmente reconfortante cuando sienten las piernas cansadas, pesadas o hinchadas.
Además, un profesional también puede enseñarte técnicas sencillas para realizar en casa y orientarte sobre si las prendas de compresión podrían ser adecuadas para ti.
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5. Utiliza prendas de compresión
La compresión ejerce un soporte suave desde el exterior y puede contribuir a que las piernas se sientan más ligeras durante el día.
Los leggings de compresión son una opción práctica, ya que pueden acompañarte tanto cuando estás sentada como cuando caminas o permaneces de pie durante muchas horas.
Eso sí, no todos los leggings de compresión son iguales. Por eso es importante elegir marcas con experiencia y conocimientos especializados en prendas de compresión.
Esta experiencia también suele estar presente en productos diseñados para ofrecer compresión en afecciones como el linfedema o el lipedema.
Sigue descubriendo ♥
→ Leer más artículos sobre salud linfática en nuestro blog.
→ Explora nuestra colección de leggings de compresión.
Fuentes
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National Cancer Institute. Componentes del sistema linfático. Módulos de formación SEER [Internet]. Bethesda (MD): National Institutes of Health de EE. UU. Disponible en: https://training.seer.cancer.gov/anatomy/lymphatic/components/
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Lim CS, Davies AH. Medias de compresión graduada. Canadian Medical Association Journal (CMAJ). 2014;186(10). doi:10.1503/cmaj.131281. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4081237/
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